La verdad lo pensé mucho para iniciar la clase. Por un lado estaba obviar los resultados de la segunda evaluación diagnóstica y continuar con el contenido del curso, o... lo que hice: poner en el tapete el hecho claro y notorio de que NADIE mostró que había investigado lo más mínimo para ganarse el derecho a decidir el horario de las clases de nivelación. Se fueron las dos horas en intentar descifrar junto con ellos ¿qué significaba ese resultado?
Más que nada, me interesaba saber qué pensaban al respecto, no quería adivinar, quería saber de la mismísima fuente la causa de aquella falta de interés en buscar solución a un grave problema. Así que pregunté, replanteé la pregunta, hablamos sobre lo personal de las motivaciones.
A veces se supone que parte del arte de enseñar, consiste en motivar al que aprende... yo disiento de ese pensamiento. Considero que la motivación es intrínseca al individuo, corresponde a una actitud hacia su historia de vida, hacia su visión de futuro, hacia su concepción de sí mismo, hacia su medio ambiente y muchas otras cosas más, que hace prácticamente imposible saber tocar la fibra que mueva a cada alumno a lograr sus metas.
He aquí la responsabilidad de cada quién, buscar en sí mismo la motivación real que impulsa sus acciones, conocerse, sincerarse y actuar en consecuencia... ¿quieres estudiar? ¿POR QUÉ?
Una de las sugerencias fue repetir la prueba, una nueva oportunidad para rectificar, vamos a ver qué pasa este jueves.
¿Habremos perdido el tiempo al no dar el contenido de la materia en estas dos horas?
martes, 8 de mayo de 2007
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