A veces la pereza nos tienta. Esto, junto con la confianza que se crea en un ambiente amigable, puede hacer difícil el conseguir aquellos objetivos que necesitan persistencia, constancia y dedicación.
Tentado por la posibididad de no hacer nada esta tarde, las peticiones y quejas no se hicieron esperar, pero seamos sinceros, los interesados no se dan cuenta de lo que les perjudica. Aunque pensandolo bien, eso es exactamente lo que distingue al pensamiento juvenil jejeje.
Propuse entonces no trabajar, dado que no aprende el que no quiere. Sinceramente no puedo hacer mi trabajo si no hay ánimo, pero no era el ánimo lo que faltaba, era la pereza lo que sobraba. Pero entraron en razón, y continuamos nuestra labor.
Falta apenas un mes para terminar el semestre... y falta mucho por hacer.
domingo, 15 de julio de 2007
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